miércoles, 11 de noviembre de 2009

El desarrollo normal de un niño

Cuando hablamos de normalidad en el desarrollo de un niño, nos referimos a lo que la mayoría de los niños logran dentro de un tiempo esperado, haciendo referencia a la generalidad de los casos. Pero es necesario tener en cuenta que cada niño es único y tiene sus tiempos. Generalmente la adquisición normal de cada una de las funciones, como el habla, la marcha, el control de esfínteres, etc., están relacionadas directamente con el desarrollo integral del niño, y se adquieren una vez que el niño se encuentra maduro para ello. A cada niño le llevan su tiempo, y se van adquiriendo de a poco, y forman parte de todo un proceso. Suelen tomarse como parámetro ciertos tiempos normativos. Los niños suelen intentar iniciar sus primeros pasos alrededor del año, comer alrededor de los 6 meses, y controlar esfínteres entre los 2 1/2 y 3 años. Pero todo esto, dependerá de cada niño. No es necesario apurar a los niños, o presionarlos, ya que cada uno adquiere estas funciones en su debido momento, de acuerdo a sus propios tiempos, y esto no tiene relación con el desempeño de su vida a futuro. Muchas veces los padres se encuentran más apresurados que los hijos por ver alcanzar sus logros, pero hay que darles el tiempo que ellos necesiten. Es fundamental tener en cuenta que la edad específica de iniciación y adquisición de todas las funciones varía también de acuerdo a ciertos factores como la maduración de ese niño, sus condiciones psicológicas, su nivel socio cultural y de la gente que lo rodea, su educación, y la estimulación que recibe, entre otras.
Algunos niños comienzan a hablar muy temprano, a caminar muy pronto y controlan esfínteres a temprana edad repentinamente, mientras que otros demoran un poco más, y hasta algunos demoran excesivamente, diferenciándose notoriamente del resto de los niños de su misma edad, generando grandes preocupaciones en sus padres.
Es necesario ser pacientes, y poder soportar que son los niños quienes deciden cuándo es el momento, y no los adultos, quienes muchas veces intentan acelerar los tiempos de este niño, perjudicando y complicando este proceso en lugar de favorecerlo.


Lic. Tamara Chaffittelli

http://www.hadasguardianas.com/

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